San Miguel de septiembre en Graus

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En el calendario regido por el sol y el campo, San Miguel fue tradicionalmente la fecha de cambio de ciclo en buena parte del Occidente cristiano. Arcángel, “¿quién cómo Dios?”, protector de la Iglesia y pesador de almas, Miguel fue también santo patrono para la Orden del Temple, y posiblemente de ahí provenga la advocación en Graus de su parroquia, y también de su feria.

La feria de San Miguel de Graus se remonta al año 1201, cuando un privilegio del rey Pedro II concedía al abad de San Victorián -monasterio que entonces ejercía su dominio sobre la villa-, la autorización para trasladar a Graus la feria que hasta entonces venía celebrándose en el monasterio de San Pedro de Tabernas.

La feria de Graus fue desde su creación el foro comarcal para la compraventa de ganado, sobre todo caballar, pero también para el encuentro de personas, la renovación de los aperos, la compra de otros animales y víveres para el invierno, la contratación de servicios, créditos y jornaleros, e incluso para el alogamiento de los criados. ‘El cambio de amos’ tenía su icónica ubicación al pie de la desaparecida cruz del barranco, y como espléndidamente describe Braulio Foz en su obra ‘Vida de Pedro Saputo’ (1844).

Ininterrumpidamente, la feria se ha venido celebrando hasta hoy mismo. El ganado caballar dejó progresivamente paso a la maquinaria agrícola, y la feria perdió ese carácter, que fue simbólicamente recuperado en 2001 con motivo de su octavo centenario. Desde entonces el componente equino de la feria se ha venido celebrando casi todos los años. No lo hace hoy, en 2016, pero durante toda la jornada seguirá emanando esa singular naturaleza de encuentro y mercado para buena parte de la comarca.

Foto: Día de feria frente al convento de Santo Domingo. Ca. 1905. Foto: Vicente Castán. Familia de Vicente Castán. Publicada en ‘Graus revisitado. Secuencia gráfica del progreso local’ (Ayuntamiento de Graus, 2015).

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