José Antonio González estrena con éxito su «Alborada» en Graus

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Tras la voz en off de José Antonio González, que narró someramente, a modo de introducción, las claves de esta evocadora leyenda en el escenario de la plaza Mayor, apareció una cama en medio de la oscuridad. En ese momento, en silencio, Rodrigo hijo abandonó en plena noche su lecho para ir al encuentro de su amada Marieta o Mariica en la que fue la primera escena de este divertimento lírico en un acto. El joven desapareció de la habitación poco antes de que su padre apareciera en ella. La sugerente y potente voz de Fernando Hernández, en el papel de Rodrigo padre, transmitió el enfado de don Rodrigo, señor de la Penilla, ante las andanzas de su vástago y, por ello, mandó a la guardia a buscarle.

                                      

La acción se trasladó entonces a uno de los balcones, donde apareció Mariica, a la que la dulce voz de Rodrigo hijo, encarnado por Estanis Dalmau, dedicaba hermosas palabras de amor. La espléndida voz de Alba Mur, como Mariica, respondía a su enamorado desde el balcón, momentos antes de que los guardias apresaran a Rodrigo para llevarlo de vuelta a casa. Finalmente, el señor de la Pinilla consintió el amor entre los dos jóvenes y la boda entre ambos, a quienes acompañaron las voces de la Coral "Villa de Graus" entonando una albada alusiva a la leyenda de los amantes grausinos, que puso el emocionante colofón a esta magnífica pieza lírica.

González Serena dio en llamar divertimento lírico en un acto, "de forma eufemística y juguetona para no llamarle ópera y que nadie se asustara", a esta obra titulada "Alborada: la Leyenda de Don Rodrigo". La gestación, según explicó, se debió "a una feliz coincidencia que vino materializada en el encargo" que le hizo la concejala de Cultura, Peña Marín.

Aunque había hecho algunos "pinitos" de composición, González Serena se estrenaba con esta obra, que acometió "con mucha ilusión y muchas ganas por tratarse de un tema grausino" que le atraía especialmente. La leyenda de los amantes de Graus recuerda a la de los amantes de Teruel o Romeo y Julieta, si bien la grausina tiene algunas variantes y distintos finales. La versión escogida para la obra "tiene doble finalidad, que es breve y requiere de pocos personajes".

Junto a los cantantes, Enrique Lleida al piano interpretó esta obra "con un estilo muy para todos los públicos, un estilo tonal que emula al del final del XIX". El autor bromeó con que "algunas arias recuerdan peligrosamente a otras de Puccini, pero está hecho para que la gente lo entienda y se lo pase bien, en un estilo muy melódico y muy pensado para que el cantante luzca su calidad de voz".
"Alborada: la leyenda de Don Rodrigo" gustó y emocionó a los centenares de personas que asistieron el pasado sábado al acto de presentación de las fiestas de Graus, en especial, la albada final, un canto que siempre cala en los hijos de la villa

Fuente: Diario del Altoaragón. Elena Fortuño.