«Los gozos son eminentemente identitarios»

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Numeroso público se congregó en Espacio Pirineos de Graus para asistir el pasado jueves a la inauguración de las X Jornadas Culturales de Amigos de la Peña que corrió a cargo de Josefina Roma. Durante su conferencia, titulada «Los gozos como mito local», esta antropóloga especializada en mitología y religiosidad popular, etnomusicología y patrimonio inmaterial, recordó que «los gozos que se cantan en toda la antigua Corona de Aragón, hacen de canción de gesta para expresar la devoción a un santo o a la virgen. A veces –explicó- son gozos profanos, hay de todas clases».

Echando la vista atrás, Josefina Roma ahondó en los orígenes de los gozos que, «son canciones que derivan de la danza provenzal de los siglos XIII y XIV y, conjuntamente con la devoción al Rosario o la Virgen del Rosario, hizo conjunción y salió esta composición que derivó de algo erudito, culto y teológicamente muy correcto a expresar el mito local, todos los avatares que un pueblo tenía, en forma de estrofas». Tras este giro, agregó, «la vida de la Virgen y los Santos quedó suprimida y empezaron a recoger que el templo se quemó, que la imagen se salvó, que hubo una sequía. Se produce –prosiguió- como un sentimiento de vecindad e identidad con el santo y se tiene como antepasado, el santo hace de intermediaron entre el cielo y la tierra y entre Dios y los hombres». Los gozos son, pues, «eminentemente identitarios y esto hace que de ser, en un principio eruditos, hayan pasado a ser la expresión de un pueblo, un canto de gesta local. Cada generación –concluyó- ha puesto en estos gozos todo lo que necesitaba decirse y por eso tienen un gran valor».

Josefina Roma ha estudiado los gozos de Valencia, Cataluña, Baleares, Aragón y Cerdeña, «en Sicilia no sé si también hay», confiesa. Respecto a los de Ribagorza, explica que «tienen una personalidad muy definida, por ejemplo, son muy diferentes a los del Sobrarbe por la manera de cantarlos, por quién los canta». El pasado año, recuperó los Gozos de la Virgen de la Peña y está completando los del Santo Cristo, mientras continúa estudiando los gozos ribagorzanos de otras localidades como Estopiñán o Torres de Ésera y asegura estar «entusiasmadísima con este estudio porque los hay en casi todas partes. Tengo mucho por hacer y no creo que acabe en esta vida».

Fuente: Diario del AltoAragón. Elena Fortuño.